martes, 27 de agosto de 2013

Durante los días que siguieron al, tan inesperado, anuncio, los más allegados comenzaron a encajar las piezas de ese puzle que, para ellos, era la personalidad de Tomás. ¡Tan extravagante!. Ahora hallaban lógica la ruptura con su novia de toda la vida. Había sido la última salida de tono...
Lo que todo el mundo desconocía es que, lo que consideraban excentricidades, eran el resultado de persistentes preguntas que martilleaban su cabeza.
Su decisión de ingresar en el Seminario, no había estado exenta de dudas, pero su reflexión era firme. Así que llevaba varias semanas preparando el viaje que al día siguiente le llevaría a la capital. Sus padres ultimaban todos los detalles y la casa era un trasiego de gente para despedirse de él. Sonó una vez más la puerta y fue al abrir cuando, en la mirada de aquel apuesto vendedor de seguros, encontró la respuestas que tanto había buscado.

7 comentarios:

  1. Las extravagancias de Tomás no se solucionaban con ingresar al seminario, menos mal que se dio cuenta a tiempo. Es lo que es...
    Saludos JACC.

    ResponderEliminar
  2. Providencial la aparición del apuesto vendedor de seguros para que a Tomás se le disiparan todas sus dudas y preguntas. Cuántos "Tomases" no habrá habido en los seminarios!Me ha encantado tu relato.

    ResponderEliminar
  3. Al final aparecío ante él la respuesta, pero que triste tener que esperar hasta el último momento para tener claro lo que uno quiere en la vida.
    Fuera las máscaras, igual se puede por fin ser feliz.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. ...apareció el angel de la guarda. Menos mal, que se dio cuenta a tiempo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  5. Muy buenas tus historias! Aún con breve desarrollo, logras despertar, mantener y culminar con buen final el interés del lector que sale satisfecho luego de la lectura!
    Gracias por pasarte por mi blog!
    =)

    ResponderEliminar
  6. Hola Jacc.

    Me ha encantado leerte. Una historia agridulce. Feliz para él y triste-seguramente-para ella.
    Hace muchos años, conocí a una pareja que él rompió para ingresar en un seminario, ella no volvió a levantar cabeza. Pero él, encontró su verdadera vocación. Así es la vida.

    Saludos.

    Lupe

    ResponderEliminar
  7. Excelente. Una oscura encrucijada que por suerte encontró la luz.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar