miércoles, 12 de febrero de 2014

     Este fue un cuento que elaboré para una lectura que hicimos con unos críos, ilusionados con la lectura y la escritura, pertenecientes a la Asociación "Puchero de Palabras".

     Era un edificio raro, singular. ¡Una formidable fábrica de miedos!. Estaban todos. Los de los más pequeños: el miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los fantasmas. Pero también los de los mayores: el miedo a las enfermedades, al paro, a las guerras...
     Eran tantos y tan variados como cualquiera hubiese podido imaginar.
     El proceso que siempre seguían era el mismo: esperaban el momento oportuno para salir de noche e instalarse en las mentes de quienes durante el día habían escuchado historias o sufrido extraños sucesos o acontecimientos imprevistos. Unos, más que otros, siempre encontraban motivos para forjarse sus propios miedos, temiendo algo que les pudiera ocurrir, algo que por supuesto la mayoría de las veces nunca sucedía. Así poco a poco, esos temores ganaban importancia y se hacían cada vez más presentes en sus vidas. Aquellas gentes comenzaron a sentirse infelices, incapaces de afrontar aquello que tanto les preocupaba. La consecuencia era, que, carentes de ilusión, paralizados, se sentían presos de ellos.
    Sin embargo y casi sin querer descubrieron el mejor antídoto que pudiera existir contra todo esto: la lectura. Mientras leían, aprendían, analizaban y reflexionaban sobre lo aprendido. Así fue como descubrieron que, la oscuridad no es sino un periodo de tiempo necesario para descansar y empezar el nuevo día con más energía, que los monstruos eran el resultado del juego al que se presta nuestra mente con la imaginación, que se puede perder el trabajo pero seguimos siendo tan inteligentes como siempre y capaces de acometer nuevos retos, que las enfermedades se pueden curar, etc.
      En definitiva analizaron sus miedos y de esta forma se enfrentaron a ellos para conseguir su libertad.

3 comentarios:

  1. Un cuento como cabía esperar. Me ha gustado mucho porque puede ser un ejemplo para los niños y ayudarles a perder el miedo en todos los frentes de la vida. Es un buen comienzo que puede señalar un norte.

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  2. La lectura nos capacita para PENSAR, así en mayúsculas. Un cuento muy reflexivo.

    Saludos Calados.

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  3. Al miedo no hay que temerle.... muy interesante cuento JACC

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