sábado, 27 de junio de 2015

¿Acaso la vida le había dado la espalda?.

El murmullo de la soledad la visitaba en ocasiones y esa noche nuevamente la empujó a salir. Vestida de melancolía se sentó en la terraza junto a un joven al que no dejaba de observar; y mientras lo hacía, sin que él se percatara, no pudo evitar viajar al pasado.

A su cabeza regresaron reproches, besos perdidos que no se habían dado y las inevitables lágrimas del fracaso. Epílogo de un amor agotado...

No contaba con suficiente ilusión para volver a empezar. El escenario no era nuevo para ella, y una vez más, al sentir la asfixia, se levantó y salió atropelladamente a la calle.

Paralizada, recordó la amargura de la soledad vivida en pareja.  Respiró con intensidad. A partir de ese momento algunos transeuntes pudieron advertir en su rostro una gran sonrisa que fue su compañia esa noche de vuelta a casa.

sábado, 6 de junio de 2015

Herido

Mis labios huérfanos en la soledad
añoran yermos nuestro amor roto.
Pretextos inventados por un loco 
que pugnan entre mentiras y verdad.

Hiriente traición en la oscuridad
que te envuelve abrazada a otro.
Hundido aquel paraíso en lodo
¿dónde el pañuelo que sana este mal?

La pena escudera en mi camino.
Tahur que hace trampas con los recuerdos.
Delirios nacidos del desatino.

Perdido ya el abrigo del cuerpo,
tu perpetua ausencia nubla mi destino.
Miedo al miedo, a un mañana incierto.

jueves, 8 de mayo de 2014

Su piel sudaba toda la verdad  escondida en la maravilla de aquel cuerpo desnudo. A través de la delicadeza de sus dedos ahora fluía, en cada movimiento de esas frágiles manos, un sentimiento casi febril que albergaba en su interior.
En aquellos ojos percibió la total entrega, sin desconfianza, y cuando la respiración de la amante se convirtió en el aliento que necesitaba en su vida, fue cuando advirtió que tenía ante si y entre sus manos, el mayor de los tesoros.
Sólo se había enamorado dos veces en su vida y había sido de ella.